2026-04-29
Sensación de “presencia” en lugares embrujados: una explicación desde la neurociencia
Un estudio publicado en Frontiers in Behavioral Neuroscience por investigadores en neurociencia sugiere que la sensación de “presencias” en lugares embrujados podría explicarse por alteraciones en la integración sensorial del cerebro, más que por fenómenos paranormales.

La sensación de estar en un lugar “embrujado” o de no estar completamente solo en un espacio ha sido descrita en múltiples culturas y contextos. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience aporta una explicación científica a este fenómeno, alejándolo de interpretaciones paranormales y situándolo en el funcionamiento del cerebro humano.
La investigación fue realizada por un equipo de neurocientíficos que analizó lo que se conoce como “sensación de presencia”, una experiencia en la que una persona percibe que hay alguien cerca, a pesar de no existir ningún estímulo externo que lo confirme. Este fenómeno ha sido descrito tanto en individuos sanos como en pacientes con enfermedades neurológicas.
Según los investigadores, esta percepción se origina por una alteración en la forma en que el cerebro integra la información sensorial y motora. En condiciones normales, el cerebro predice y coordina nuestros movimientos con las sensaciones que estos generan. Cuando esta sincronización se ve alterada, puede producirse una discrepancia entre lo esperado y lo percibido, lo que da lugar a la sensación de que hay “otra presencia”.
El estudio señala que regiones cerebrales implicadas en la percepción corporal, como áreas del lóbulo parietal, desempeñan un papel fundamental en este proceso. Alteraciones en estos circuitos pueden generar una representación distorsionada del propio cuerpo en el espacio, lo que el cerebro interpreta como la presencia de otra entidad.
Además de los mecanismos neuronales, el entorno también influye de manera importante. Lugares con poca iluminación, aislamiento, silencio o estímulos ambiguos pueden favorecer este tipo de experiencias. En estos contextos, el cerebro tiende a completar la información faltante, lo que puede generar interpretaciones erróneas.
Factores psicológicos
El estrés, la fatiga o la sugestión también pueden intensificar la percepción. Cuando una persona se encuentra en un entorno que culturalmente se asocia con lo paranormal, aumenta la probabilidad de interpretar sensaciones normales como algo inusual o amenazante.
Los autores del estudio enfatizan que estas experiencias no deben interpretarse necesariamente como patológicas, sino como una manifestación del funcionamiento cerebral bajo ciertas condiciones. Sin embargo, comprender este fenómeno tiene implicaciones clínicas relevantes, ya que la sensación de presencia también se observa en trastornos neurológicos y psiquiátricos.
Este tipo de investigaciones permite entender mejor cómo el cerebro construye la percepción de la realidad y cómo pequeñas alteraciones en este proceso pueden dar lugar a experiencias intensas y, en ocasiones, desconcertantes.